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El tiempo cura todas las heridas

27 Nov

El tiempo cura todas las heridas. Eso era lo que habían dicho… Pero era una mentira. El tiempo no curaba nada, en todo caso, hacía las heridas más profundas y dolorosas, te hundía más y más en la pena, en los recuerdos de días mejores, en la oscuridad de un alma que se había roto en mil pedazos… El tiempo no sanaba, no te hacía olvidar, no te devolvía aquellas sonrisas que tanto amabas, no besaba tus labios con dulzura o pasión, no acariciaba tu cuerpo, ni hacía latir más rápido tu corazón con tan solo una mirada de aquellos hermosos ojos violáceos. El tiempo traía pesadillas y largas noches sin dormir, traía recuerdos amargos y oscuros de su cuerpo roto entre tus brazos, de la sangre escurriendo por su pálida piel, de una mirada vidriada y sin vida. El tiempo convertía tu amor en cenizas y agonía, secaba tus lágrimas y hacía que el dolor clavase sus garras cada vez más fuerte y dentro de tu ser, desagarrándote lentamente, deshaciendo lo que una vez fuiste.

Todo era una mentira, Alendra lo sabía ahora. Sentada en su lecho, a oscuras en su viejo cuarto en la casa familiar, la mirada pérdida en la sombras, viendo sin ver la realidad que la rodeaba, sumida en la más profunda de las penas… Sanna ya no estaba; la persona que más amaba en este mundo había dejado de existir. Su vida se había apagado ante sus ojos, cuando salvó la suya en la batalla, como era el deber de todo Escudo respecto a su Espada… Un sollozo escapó de su garganta… Los Dioses eran crueles, pues era ella quien quería protegerla y, sin embargo, su poder era el de dar muerte y no el de proteger la vida, esa era la magia de Sanna…

—Serás mi Escudo.

—Pareces muy segura de ello. —Los ojos violáceos brillaron divertidos.

—Porque lo estoy. Yo seré la mejor Espada de Arterra y tú serás su mejor Escudo, por eso serás el mío. —Deslizó los brazos por su cintura envolviéndola en un estrecho abrazo.

—Hm… —suspiró apoyando la cabeza en su hombro—. ¿Cómo puedo negarme? Si ya soy tuya.

—Exactamente. Tú siempre serás mía y yo seré tuya…

Lágrimas que ya creía secas rodaron de nuevo por sus mejillas al recordar aquellas palabras y el beso que las siguió… Aquel día supo que había rendido su corazón a Sanna para siempre. Su vida estaría con ella incluso después de abandonar la Alta Torre.

‹‹Espada y Escudo, es nuestro destino.››

Todavía podía ver su sonrisa, aquella que solo guardaba para ella, y oír su voz suave y cálida al decir esas palabras, que ahora la muerte había convertido en polvo de promesas incumplidas y sueños rotos. Sanna era su vida y sin ella, ella era una muerta en vida.

El tiempo cura todas las heridas. Mentira. El tiempo solo le traía el amargo sabor de los recuerdos, de las noches en soledad y las mañanas sin sus labios en los suyos al despertar. Los días podían pasar, una estación tras otra, y las heridas de su corazón y su alma serían tan profundas como lo eran ahora, jamás cerrarían, porque no podía olvidar, porque la única persona que hacía que valiese la pena seguir adelante ya no estaba… Sanna, que le había ensañado que había mucho más allá del deber, la familia, el estatus y el poder, se había sacrificado para salvar su vida. Había sido una muerte digna, valerosa, como se esperaba de un Escudo… Eso habían dicho otros, entre ellos su padre (que nunca tuvo en mucha estima a la joven), para Alendra no eran más que palabras vacías.

‹‹Honra su muerte. Sigue adelante. El tiempo lo cura todo.››

Le repetían una y otra vez. Pero ellos no comprendían, no lo entendían, jamás lo harían. Sin Sanna no había «adelante» que seguir. Su propia vida había cesado en esa colina cuando el corazón de ella se detuvo y sus ojos se prendieron en el infinito. Y eso el tiempo no lo podía curar.

No, el tiempo no, pero el olvido sí. Y si las leyendas eran ciertas, había una forma de olvidar para siempre. Cruzaría el Umbral y dejaría atrás los recuerdos de días felices, de sonrisas y caricias, de besos y noches de pasión, de sueños y promesas. Iría a un lugar donde el tiempo no le haría ya más daño.

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Publicado por en 27 noviembre, 2014 en Fantasía, Fragmentos

 

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